Sucedió una vez...

Azafatas

PRIMERA:
Le dice un cliente a una azafata, después de una discusión, que le está resultando una persona muy desagradable. Y le contesta ella:
-Sin embargo, usted a mí me parece una bellísima persona, pero podemos estar los dos equivocados.
SEGUNDA:
Después de un pollo monumental por overbooking, le dice el cliente a una azafata de mostrador:
-Señorita, ¡no sabe usted con quién está hablando!
Se vuelve a su compañera y le dice:
-Mira, ¡otro gilipollas que no sabe ni cómo se llama!
TERCERA:
Macho ibérico haciéndose el gallito con la azafata delante de los amigotes:
-Señorita, por el precio que he pagado por este billete ¿puedo tocarle el culo?
Ella, muy digna y sin inmutarse, le dice:
-Déjeme que lo vea. Y empieza a mirar el billete hoja por hoja. Cuando acaba le dice: Pues no, pero por este precio tiene derecho a que le dé por culo el comandante.
CUARTA:
- ¡Señorita, este vino sabe a polla! (el tipico gilipuertas que hay en toda reunión que se precie)
- Es imposible, señor, en Iberia sólo servimos vinos de excelente calidad. Debe ser que le está repitiendo algo que haya comido antes.
¡¡OLÉ!!, Lo has bordao,hija, que pico tienes.