El efecto Placebo

Simpre pensé que era un bulo, una leyenda urbana. Es por esto que investigué y fuí, no sólo en el pequeño ambulatorio de mi barrio, si no al Hospital General V. del R. (Sevilla). Fué allí donde mayor recopilación hice y sorprendente, a la vez que curioso e interesante del "Efecto Placebo". El cerebro humano, bien desarrollado, es magnífico, aunque tambien misterioso. En un paciente, por ejemplo, que necesita varias veces al día, durante varios días o meses, con grandes dolores agudos y que se le administra en capsulas con dosis de morfina, hasta el penúltimo día del experimento. Esas 24 horas antes de que finalice y sin que el señor X lo sepa, la morfina se sustituye por una solución salina absolutamente inócua. Parece increíble, pero dicha solución tiene el mismo efecto que la morfina y el dolor desaparece. Es lo que se conoce como el efecto "Placebo". Antes de la llegada de los fármacos en el siglo XX, era el arma más potente de la Medicina contra la enfermedad.
Excremento de cocodrilo, aceite de gusano, sangre de lagarto y hasta ser tocado por el Rey eran medicinas usadas entre el siglo XVI y el XIX. Desde la publicación, en 1955, del libro "The Powerful Placebo" de H.K. Beecher, se reconoció que el 35% de los pacientes con una amplia variedad de enfermedades podría ser tratada sólo con placebo. En estudios posteriores, se ha visto que puede funcionar en el 70% e, incluso, del 100% de los casos. Nadie sabe todavía qué mecanismos intervienen en el efecto placebo. Algunos estudios sobre el dolor sugieren que reduce la ansiedad y facilita la liberación de endorfinas (sustancias químicas naturales parecidas a los narcóticos) en el cerebro, aunque son hipótesis todavía no confirmadas.