Historias increíbles o torpezas humanas

Ante la peligrosa invasión de mosquitos portadores de la malaria el gobierno de Borneo decidió resolver dicho problema rociando las áreas afectadas con DDT. Esto demostró ser muy útil, sin embargo las cucarachas comenzaron a devorar los mosquitos muertos aumentando ampliamente su número. Esto llevó a que la región se infeste de lagartijas, las cuales venían en masa a devorar la gran cantidad de cucarachas. Sorpresivamente, y al contrario de lo que el gobierno esperaba, las lagartijas no murieron a causa del veneno residual, sino que su sistema nervioso se vio afectado, atontándolas y volviéndolas realmente molestas para la población. Subiendo en la cadena alimenticia la ciudad se infestó de gatos, los cuales veían en las atontadas lagartijas una presa fácil. No obstante, los gatos comenzaron a morir ya que al devorar las lagartijas consumían el DDT residual en su organismo, el cual venía pasándose de presa en presa. La falta de gatos llevó a que tenga lugar la invasión de ratas más masiva registrada en la historia, dado que las ratas eran inmunes al DDT, tras años de soportar infinidad de venenos utilizados en su contra, la WHO -Organización Mundial de la Salud- decidió prohibir el uso del DDT, mientras que el gobierno de Borneo debió, durante años, importar aviones cargados con gatos para combatir la invasión gigantesca de ratas. Si bien se erradicó la malaria, las ratas y distintos insectos que afloraron trajeron con sigo la peste bubónica y la fiebre tifoidea. No solo eso, continuando con mi investigación descubrí que el DDT además de los mosquitos terminó con las avispas, esto llevó a que las termitas y varios otros parásitos crecieran descontroladamente. De hecho, varias casas se derrumbaron a causa de un tipo de larva que anidaba en sus parantes pudriendolos en el proceso. Cuando las ratas murieron y los gatos se sobre-poblaron, lo crean o no, la solución fue importar perros de Malasia. La realidad supera la ficción.