Las mobulas voladoras del Mar de Cortés

Tanto las mantas como las mobulas pertenecen a la Familia Mobulidae, un grupo del que se conoce poco. De hecho, hasta no es inusual confundirlas entre sí. Un investigador me señaló con precisión sus características, otro usó ambos términos de manera irrestricta. Sin embargo, para los locales no existen las distinciones. La totalidad de las cuatro especies de mobulas endémicas del Mar de Cortés ((tarapacana, thurstoni, munkiana y japanica) así como la mantarraya gigante se llaman cubanas. Evidentemente, la tonalidad oscura de estos animales remite a los habitantes de la isla oriental.
Es un hecho que las mantas, en especial la Mantarraya del Pacifico, llegan a crecer inmensidades; la circunferencia de sus discos pueden fácilmente alcanzar los ocho metros. En cambio, las modulas no exceden los tres.
En las últimas décadas, imponer nomenclatura a los mobúlidos ha representado inusitados desafíos. En 1987, el Dr. Giuseppe Notarbartolo di Sciara, investigador italiano, describió una especie de mobula hasta ese entonces desconocida para la comunidad científica. Él la denominó Mobula munkiana, los pescadores de Punta Arena de La Ventana, la conocen ampliamente. De hecho, la han bautizado con el sobrenombre de “tortillas” que remite a la habilidad de estas especies para volar cual aves, las “tortillas” son más saltarinas que otras especies, nunca crecen por encima de un metro en diámetro y viven en cardúmenes, las mobulas, en general, se nutren de eufásidos o “poliquetos”, no usan su dentadura para ingerir alimento; en lugar de ella, disponen de placas de filtración en sus branquias que a manera de tamices, capturan crustáceos y otras minúsculas criaturas.
De acuerdo con las observaciones del doc Notarbartolo di Sciara , algunas mobulas alcanzan alturas del doble de su diámetro, aproximadamente dos metros.
Brincar es una actividad usual de estos animales; sin embargo, se dice que sólo las variedades pequeñas la desarrollan, en la antigüedad se han registrado un sin número de relatos durante los cuales, rayas diabólicas impresionantes perforan el casco de las naves.
De acuerdo con su impresion (Keller Lavos, un buzo especializado, oriundo de Hawai), la conducta acrobática de las mantarrayas más pequeñas para alimentarse no difiere en mucho con sus patrones bajo la superficie. Debajo del agua, las mantarrayas realizan una y otra vez cabriolas para acorralar a su presa. A medida que se mueven dirigen el caldillo verdoso hacia su boca auxiliándose con sus lóbulos cefálicos; ambos, perpendiculares en su cabeza.