Las pinturas vivientes de Inakadate

Cuenta la leyenda que todo comenzó como una competencia entre dos campesinos, rivales a muerte los cuales no se contentaban sólo con colectar las cosechas más abundantes de arroz, sino que además pretendían cosechar las más bellas. Otros dicen que la costumbre comenzó solo gracias a la casualidad, pero sea cual sea el origen de esta tradición, el resultado es asombroso y realmente bello. Todos los años los campesinos del pequeño pueblo de Inakadate, Japón, realizan distintas “pinturas vivientes” las cuales son logradas gracias al empleo de los colores hallados en los distintos tipos de arroz. Con este fin se traza primeramente un diseño el cual, tras mucha paciencia, se formará sólo cuando germinen las plantas. Esto es debido a que los “trazos” de la pintura son formados gracias a la utilización de distintas variedades coloridas de arroz. Entre ellas, el kodaimai de hoja amarilla y el tsugaru de hoja verde (arroz romano en occidente) y arroz negro. El resultado es realmente asombroso y generalmente despliega escenas tradicionales japonesas.