Robert Cornish

El tema de la resurrección es uno de los favoritos de todo científico loco que se precie. En los años 30, Robert Cornish, investigador de la Universidad de California en Berkeley, creía que había encontrado el sistema para devolver a la vida a muertos, siempre, claro, que no tuviesen daños orgánicos graves. Consistía en balancear los cadáveres mientras les inyectaba una mezcla de adrenalina y anticoagulantes. Cornish probó su técnica en cuatro fox terriers a los que bautizó como Lázaro. Primero los asfixió, esperó a que permaneciesen muertos durante diez minutos y les aplicó su técnica. Los dos primeros intentos fueron un fracaso, pero los dos siguientes resucitaron. Aunque ciegos y con importantes daños cerebrales, vivieron durante meses en casa del científico, inspirando, según cuentan, verdadero pánico a los otros perros. Años después, en 1947, Cornish anunció que estaba listo para realizar el experimento con un humano.Thomas McMonigle, un prisionero en el corredor de la muerte, se presentó como voluntario para servir como cobaya, pero el estado de California denegó la petición. Temían que si el experimento funcionaba tendrían que dejar libre a McMonigle.