La Botica Repugnante

Los médicos (o matasanos...) trataban las enfermedades por medio de drogas, fumigación, baños medicinales y agua caliente y fria. Reconocían las enfermedades de los ojos y oídos, de la piel y venereas, ictericia y afecciones respiratorias, cardiacas, tumores, abcesos y reumatismo. Para tratar las enfermedades respiratorias por la fumigación, esparcían polvo de alquitrán sobre brazas de espino dejando que el humo penetrara por el ano, la boca y nariz; el cuerpo del paciente lo cubrían por completo con leche cuajada, después lo tenían envuelto con linaza pulverizada durante tres días; también fumigaban con estiércol de credo, perro, chacal o con sales amoniacales, azufre y huesos humanos. Las drogas eran administradas por medio de supositorios anales y enemas o el médico las introducía en la uretra soplándolas a través de un tubo. Las pócimas se preparaban por la noche para ser tomadas con el estómago vacío antes del la salida del sol. Eran de uso frecuente la gimnasia y el masaje. Los calambres se trataban poniendo sobre la cabeza zumo de casia y después manipulando la columna vertebral, brazos, cabeza y revolcando al paciente por el suelo. Además recurrían, en ocasiones, a los remedios sucios, integrantes de la llamada botica repugnante, tales como vísceras, grasas de animales, sangre, excrementos, orina, insectos, etc. y destinados posiblemente ha producir disgusto a los demonios alojados en el cuerpo del paciente.