Sustancias premonitorias

En marzo de 1948, un estudiante de Bioquímica de la Universidad de Boston, publicó un artículo que ponía patas arriba todas las leyes de la física conocidas hasta el momento. En un profuso documento, cargado de gráficos y tablas de datos, aquel joven desconocido anunciaba el descubrimiento de una sustancia capaz de disolverse en agua un instante antes de entrar en contacto con ella, desafiando el comportamiento de los elementos de la tabla periódica y el continuo espacio-temporal.
Según el autor, las propiedades de la denominada tiotimolina se explicaban gracias a una anomalía en sus enlaces químicos que le dotaba de la facultad de disolverse (en la proporción de un gramo por mil) en -1,12 segundos, es decir, un momento antes de que se le hubiera añadido el agua. Mientras cuatro de los enlaces de su átomo de carbono permanecían en el espacio-tiempo normal, otros dos presentaban una singularidad y se proyectaban hacia el pasado y el futuro respectivamente...
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