Síndrome Hubris: El delirio de los políticos

Creerse invencibles y ver enemigos en todas partes es común entre los gobernantes. Neville Chamberlain, Hitler, Margaret Thatcher en sus últimos años, George Bush o Tony Blair son solo algunos de los líderes que han sucumbido al 'Hubris', un problema que no está caracterizado como tal por la medicina, pero que tiene síntomas fácilmente reconocibles, entre los que destacan una exagerada confianza en sí mismos, desprecio por los consejos de quienes les rodean y alejamiento progresivo de la realidad.
"Las presiones y la responsabilidad que conlleva el poder termina afectando a la mente", explica al diario 'Daily Telegraph' Lord Owen, que ha recogido en su nuevo libro 'In Sickness and in Power' (En la enfermedad y en el poder) las conclusiones de seis años de estudio del cerebro de los líderes políticos. "El poder intoxica tanto que termina afectando al juicio de los dirigentes", afirma.
Llega un momento en que quienes gobiernan dejan de escuchar, se vuelven imprudentes y toman decisiones por su cuenta, sin consultar, porque piensan que sus ideas son las correctas. Por eso, aunque finalmente se demuestren erróneas, nunca reconocerán la equivocación y seguirán pensando en su buen hacer. El ejemplo más reciente es la guerra de Irak, pero hay muchos en la historia, dice David Owen, que conoce bien la política, ya que fue uno de los fundadores del Partido Social Demócrata Británico (SPD) y Secretario de Exteriores del Reino Unido.
Si todavía sientes mas curiosidad aquí se explayan a gusto
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