¡Que te folle un pez!

Estaban Adán y Eva en el paraíso, y hacía más de 10 días que Adán no tocaba un pelo a Eva.
Ella, sin dudarlo, sale a pasear, se encuentra un dinosaurio y le pide por favor que le haga el amor, a lo que el dinosaurio le contesta de mala manera que se retire y que ni loco accedería a ese deseo.
Eva, enojada ante la actitud del dinosaurio, da un salto y de un mordisco le arranca los testículos. Al rato se encuentra con un gorila al que le suplica lo mismo. El gorila responde que no lo meta en líos, que ya tiene a su molesta pareja y que no entendería su vida con dos mujeres.
Eva enardecida responde arrancándole los pelos del culo al simio.
Caliente como la tierra misma, Eva se sienta en un río y un pez juega entre sus órganos genitales. Ella responde al estímulo, y utiliza al pececito a modo de consolador.
Por todo ello hoy sabemos el porqué de la extinción de los dinosaurios y por qué los monos tienen el culo rojo… pero lo que no sabremos jamás es… ¡qué gusto tenía originalmente el pescado!
La respuesta del dinosaurio y el gorila dio origen a la expresión:
¡Que te folle un pez!