Trastornos seculares II

La Dismorfobia
Es un trastorno mental que genera una imagen distorsionada del propio cuerpo. Se le diagnostica a aquellas personas que son extremadamente críticas de su físico o imagen corporal a pesar del hecho de no tener un defecto o deformación que lo justifique. Los que padecen de dismorfofobia frecuentemente evitan el contacto social e incluso mirarse en el espejo por miedo a ser rechazados por su fealdad. O pudieran hacer lo contrario, mirarse excesivamente en el espejo y criticar sus defectos
Las principales obsesiones son con la piel, cara, genitales, arrugas, dientes, pecho, nalgas, cicatrices, asimetría facial, vello facial, labios, nariz. Los hombres se preocupan generalmente de los genitales, mientras que las mujeres suelen preocuparse más con su cara, pelo y pecho.
Esta preocupación causa un deterioro significativo en la vida cotidiana de quien sufre el trastorno, como por ejemplo, su funcionamiento en el trabajo, estudio, relaciones y otras áreas de su vida. A veces incluye el evitar aparecer en público e incluso ir a trabajar, comportamiento como salir de casa sólo de noche para no ser vistos o no salir en absoluto, llegando al aislamiento social. En casos extremos puede haber intentos de suicidio.

La Fobofobia
Es uno de los miedos irracionales más curiosos, consiste en sentir abrumador temor por la posibilidad de vivir situaciones que causen algún tipo de miedo o angustia.
La diferencia entre un fobofóbico y una persona normal, es que ante la posibilidad de peligro el primero siente una fuerte ansiedad y estrés que pueden paralizarlo y el segundo, en cambio, analiza racionalmente la situación buscando una solución. Debido a esto el fobofóbico es reacio a alejarse de los lugares que considera seguros y esto afecta seriamente su calidad de vida e inserción social.

La Glossofobia
O ansiedad para hablar, es el miedo de hablar en público. La palabra glossofobia proviene del Griego ??ssa glossa, es decir, la lengua, y f?ß?? fobos, miedo o temor.
Los síntomas más específicos de expresión ansiedad pueden agruparse en tres categorías: física, verbal y no verbal. Los síntomas físicos resultantes del Sistema Nervioso Autónomo responden a la situación con una reacción de "lucha o huida". Estos síntomas incluyen oído agudo, aumento de la frecuencia cardíaca, aumento de la presión arterial, pupilas dilatadas, el aumento de la sudoración, aumento de la ingesta de oxígeno, rigidez de cuello / parte superior de los músculos de la espalda y sequedad de boca.