la Prostitución en la antiguedad

En la época Helenística, la prostitución comenzó a ser un gran negocio. Tanto es así, que los burdeles fueron uno de los principales motores económicos de la ciudad de Atenas. Hasta tal punto fue importante este negocio, que muchos historiadores lo apuntan como una de los principales motivos del gran poder que llegó a adquirir la ciudad.
Atenas fue destino preferido de todos los barcos para recalar con sus barcos y es que sus casas de citas tenían fama en todo el mundo antiguo. Se podría decir, salvando las distancias, que fue el primer destino de “turismo sexual”.
La prostitución estaba perfectamente regulada y pagaban sus impuestos, incluso llegaron a tener prostíbulos estatales a precios más módicos. También existían tres categorías de prostitutas:
- Las pornai, que eran las más inferiores en el escalafón. La palabra proviene de pérnêmi que significa “vendida”. Son generalmente esclavas, propiedad del pornoboskós o proxeneta, literalmente el «pastor». Debían de ir vestidas de una manera determinada para que se distinguiera su condición
- las independientes que se maquillaban de forma llamativa y ofrecían directamente sus encantos en la calle. A veces se servían de reclamos para atraer a los clientes y es que se han encontrado unas sandalias con las que según se iba andando, dejaba una huella en el suelo que ponía AKOLOUTHI, «sígueme». Estas prostitutas son de orígenes diversos: mujeres que no encuentran otro empleo, viudas pobres, antiguas pornai que han logrado independizarse. Debían estar registradas y pagaban un impuesto. Sus tarifas varían con el tiempo, desde 5 dracmas por visita a una especie de bono de doce servicios por el mismo precio.
- las Hetairas o Hetaeras, que se hallaban en la cima de la jerarquía de la prostitución. Contrariamente a las otras, no sólo ofrecen servicios sexuales y sus prestaciones no son puntuales (de manera literal, en griego hetaíra significa «compañía»). Comparables en cierta medida a las geishas japonesas, poseen una educación esmerada y son capaces de tomar parte en las conversaciones entre gentes cultivadas. Eran las únicas entre todas las mujeres de Grecia (excepto las espartanas) que recibían una esmerada educación. Eran independientes y podían administrar sus bienes.
No era extraño personas que establecían una relación con estas hetairas paralela a la de su matrimonio oficial. Incluso hubo varias hetairas que influyeron notablemente en personajes famosos como es el caso de Tais que fue compañera de Alejandro Magno, que se enamoró profundamente de ella y de Ptolomeo I , fundador de la dinastía Ptolemaica

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