Etemenanki

Era el nombre de un zigurat dedicado a Marduk en la ciudad de Babilonia en el siglo 6 a.C. de la dinastía Caldea. Originalmente de siete pisos de altura, pocas ruinas permanecen en la actualidad. Etemenanki fue después popularmente identificado como la Torre de Babel.

No se sabe exactamente cuándo fue construido, pero probablemente existía antes del reino de
Hammurabi (1792-1750 a.C.). Se piensa que el poema sobre la creación de Babilonia Enûma Elish fue escrito durante o poco tiempo después del régimen de Hammurabi; desde que el poema menciona Esaggila, el templo de Marduk, siendo creado inmediatamente después de la creación del mundo, e intuye la existencia de Etemenanki, se presume que ambas existían por al menos 100 años del tiempo en el que escribió este poema, pero también debe de estar escrito mucho antes, ya que los autores también ignoran cuándo, exactamente, lo construyeron.

La ciudad de Babilonia fue destruida en 689 a. C. por
Senaquerib, quien dice haber destruido el Etemenanki. La ciudad ha sido restaurada por Nabopolassar y su hijo Nabucodonosor II. Se tardó 88 años en ser reconstruida. Su característica central era el templo de Marduk (Esagila), para el cual estaba relacionada la sinagoga Etemenanki. Los siete pisos de la sinagoga alcanzan la altura de 91 metros y contienen un templo en la cima.

El Etemenanki fue descrito en forma de una tablilla cuneiforme en Uruk de 229 a. C. Esta estructura de ladrillo de lodo fue confirmada por excavaciones conducidas por Robert Koldewey después de 1913. Se descubrieron largas escaleras en el sur del edificio, donde un triple pasillo se conectaba con la Esagila. Un pasillo más largo al este conectaba el Etemenanki con el camino sagrado de posesión.

La Torre de Babel (confusión) o Etemenanki fué utilizada como egemonía de Marduk, que se autoproclamó Dios Supremo. Este utilizaba las instalaciones superiores para compartirla con su esposa Zarpanitum (Semiranis), las intermedias para sus concubinas y sacerdotes; y las mas bajas para los sacrificios. Hasta que, según la Biblia, Dios descendió de los Cielos para confundir las lenguas de los mortales creando diferentes idiomas, por su afrenta en la construcción de una Torre que "tocara" o "alcanzara" el cielo.