Una Llamada al Mas Allá

Demasiado rápido para una curva tan cerrada.

"Jota" empotra su moto Norton 500cc monocilíndrica en una valla. Unos metros atrás viene su hermano "Eme" en una Guzzi 599cc 8 cilindros y encuentra a Jota tendido en el suelo en medio de un gran charco de sangre.

Jota le dice que si no sale de esta quiere que lo entierren con su cazadora de motero; son sus últimas palabras.

Tres días después los miembros del club de motoristas Easy Rider nos reunimos para el funeral de Jota.

Poco antes de la ceremonia Eme convida a beber a todo el mundo. Parece un funeral irlandés: bebemos (en pocos minutos agotamos los botellines de cerveza del bar del tanatorio) cantamos, reímos y lloramos. Dos asistentes se lían a tortazos y Eme suspira: “A Jota le hubiera gustado esto”.

Eme y otros tres compañeros cargan con el ataúd hasta el cementerio. Por poco dejan caer el féretro al suelo por el respingo que dan cuando desde el interior de la caja suena el "Born to be wild de Steppenwolf". Es el tono que sonaba en el móvil de Jota. No debíeron reparar en el móvil que siempre llevaba en un bolsillo interior de la cazadora.

Uno de los porteadores, con las piernas aún temblando del susto, vomita abundante cerveza sobre una lápida. Ni siquiera Eme puede reprimir una carcajada. Segundos más tarde el móvil enmudece y depositan el ataúd dentro del nicho.

En casa me quedo hasta muy tarde viendo una película por televisión. Las primeras cabezadas coinciden con los títulos finales. Decido irme a la cama cuando una idea cosquillea mi adormilado cerebro.

Agarro el móvil y tecleo apresuradamente el número de Jota. Un timbrazo, dos, al tercero se oye un chasquido:

- Jota… Soy Erre ¿Qué hay, viejo? Es que me preguntaba si realmente existía el Más Allá. Sí… era sólo eso, simple curiosidad.



N.d.A. Historia real y verídica, incluso el número del móvil, ¿Seras capaz de llamar tú?

BORGO