La Sección Cerrada

El nombre de Archivos Secretos del Vaticano y el hecho de que hayan sido prácticamente inaccesibles para periodistas y fotógrafos, ha impregnado muchos de sus recintos de una atmósfera de misterio que ha excitado la curiosidad y alentado la especulación.

Esta habitación o "Riserva", tambien llamada la “sección cerrada”, puede haber contribuido a esta idea de secretismo, ya que contiene libros y documentos que pueden ser examinados únicamente con el permiso del prefecto.

Sabemos que es un depósito de material histórico valioso, que contiene por ejemplo las actas del juicio de Galileo y el Tratado de Paz de Tolentino entre la Santa Sede y Napoleón. La Biblioteca Vaticana, ubicada en el Cortile del Belvedere del Vaticano, es una colección de trabajos individuales, como las demás bibliotecas, y su contenido de más de un millón y medio de ejemplares se centra en temas religiosos –entre ellos está el Codex Vaticanus, el manuscrito más importante del Nuevo Testamento que data del siglo IV–, filosofía, historia del arte, etc.

LA BUSQUEDA ES EL TESORO
Ayudados por la empresa Hewlett-Packard, estan digitalizando los archivos y tan sólo la biblioteca da vértigo: más de 150.000 manuscritos en todo tipo de soportes -papel, papiro, pergamino…–, 8.300 incunables de los 10.000 que existen en todo el mundo, 1.600.000 volúmenes impresos, 100.000 impresiones sueltas y 300.000 medallas y monedas. En otras palabras, una biblioteca con 85 km de estanterías entre salones, pasillos, armarios y librerías que contienen la mayor parte de los documentos oficiales de la Santa Sede desde 1198 y un archivo secreto con 40 km de estanterías subterráneas.

En esos sótanos se guardan miles de reliquias y de documentos comprometedores sobre la Iglesia católica desde hace siglos cuyo contenido es "top secret" o, en el mejor de los casos, sólo se han dado a conocer con cuentagotas, reservándose lo más trascendente.

Acceder a los archivos siempre ha sido un privilegio. Cuando la historiadora Mª Luisa Ambrosini investigó y consultó los del Vaticano fue considerado un favor hacia ella, no un derecho.

¿COLON NO DESCUBRIÓ AMERICA?
Entre otras cosas, descubrió una referencia al “pleito de los Pinzón” contra la familia de Colón en 1515. En el curso de la investigación, el hijo de Martín Alonso Pinzón –capitán de La Pinta– juró que en una visita que su padre y él hicieron a Roma, su progenitor fue a ver a un amigo suyo, cosmógrafo de la Biblioteca Vaticana, y éste amigo le prestó un documento hebreo de la biblioteca papal, que decía que en tiempos de Salomón se suponía que la reina de Saba navegó desde el Mediterráneo al Atlántico y allí “noventa y cinco grados al oeste, por un paso fácil”, había encontrado una tierra llamada “Sypanso”, que Pinzón tomó por Japón, “fértil y abundante y cuya extensión sobrepasaba África y Europa”. Ambrosini reconoce que este documento tan importante, si existía, ha desaparecido.

Estos y otros muchos secretos mas se esconden en las bibliotecas del vaticano, esperando ser descubiertas por algún osado sin temor a la vida.

Parte abierta al público de la biblioteca del Vaticano