La Banalidad del Mal

Esta teoría, expuesta por Hannah Arendt en su libro sobre Rudolf Eischmann, resulta controvertida por quienes creen ver en ella una racionalización trivializadora del Mal mismo.

Habla sobre lo molesta que es la idea de que el verdugo sea visto como un agente inconsciente de su tarea. Como un burócrata que se limita a ejecutar, de manera irreflexiva, las normas emanadas del Sistema.

Lo mas repugnante de la inconsciencia moral del verdugo o burócrata o politico, es su condición asimilada de un mierdoso engranage de la maquinaria vesánica o demente, como quieras llamarla, y su capacidad de actuar con indiferencia crítica y moral respecto a los actos perpetrados.

La puta mala leche concierne de manera enigmatica a la condición humana. Hay un mal impostado, aunque en tono menor, tambien en la gente corriente. Como aquellas familias que viajaban de placer con sus hijos hasta los campos de concentración nazis. O aquellos otros fotografiados junto a carniceros humanos de civiles indefensos en paises tercermundistas.

Un feroz ejemplo de mis palabras es la oferta turistica que encontré de un hotel aleman, el Stadt Hameln. Sede en su día de la locura represión hitleriana y que, por 44 €urillos, permitirá a sus huéspedes vivir la experiencia de las aquellas victimas, reproduciendo escrupulosamente las circunstancias de aquella infamia:
- Trajes rayados, uniformes de las SS, celdas de aislamiento, rancho de prisioneros, etc.

Como si la propia idea de la banalización del horror no constituyera una afrenta y no sólo a los que la padecieron, sino al mismo sentido común.

Para mi, es una despreciable representación trivial de un hecho perpetrado por sus antepasados fatalmente perverso y malsano.

¿Se debe jugar a reproducir la tragedia ultrajando frontalmente la razón y la moralidad?

Como dijo el señor Primo Levi, tratan de descubrirnos la imprevisible contiguidad de la Maldad.